En el altar donde debía sellar su eternidad, fue traicionada por quienes más amaba.
Renunciando a la inmortalidad, la cultivadora más temida de los reinos jura venganza contra dioses y demonios por igual.
Desde las ruinas de su corazón, nace una tormenta de destrucción…
porque quien renuncia al cielo… puede convertirse en su peor castigo.

