En el vasto Continente de la Estrella Azul, una tormenta magnética marcó el inicio de una nueva era. La energía espiritual, ancestral y olvidada, despertó con furia, alterando la esencia misma de la vida. Humanos y bestias comenzaron a ascender, cultivando poder y desafiando los límites de la naturaleza, mientras el equilibrio del mundo se desmoronaba.
Frente al auge imparable de las bestias espirituales, los clanes humanos sellaron su destino en una alianza sin precedentes. Refinaron su sabiduría, afilaron sus armas y unieron sus voluntades en un juramento sagrado. Así nació la Alianza del Dios de la Guerra: el último muro entre la civilización y el abismo.

