El príncipe celestial Xie Lian lo tuvo todo —gloria, fe y divinidad—, hasta perderlo tres veces. Expulsado del Cielo, desciende al mundo mortal sin templos ni creyentes, obligado a purificar almas y enfrentar los fantasmas que dejó atrás.
Pero incluso en la ruina, su luz no puede ser extinguida.

